miércoles, 24 de agosto de 2011

Prólogos

Si usted sufre de apegos infinitos, usted está leyendo el instructivo adecuado. Si este no es su caso, lamentamos no contar con páginas alternativas que puedan ser de su interés. Nosotros padecemos el apego, por lo que desconocemos vías de navegación alternativas que lo lleven a nuevos lugares.
Con el solo objeto de librarlo a usted, sujeto empobrecido en instantaneidad y cortoplacismo,de las contrariedades producidas por lazos de larga data, he aquí lector, un instructivo interactivo y adhesivo como sus sentimientos.
Aquí, en este espacio tan o más desolado que usted de recursos genuinos para el olvido, le daremos algunas pautas para convivir con el arraigo desolador. Este destructivo, realizado por expertos del área certificados bajo normas Q.U.I.S.O 9000 (alguna vez y para siempre) será entregado a usted a efectos pedagógicos y con suerte, antipatógenos.
Esta información no deberá ser distribuido a tontas y a locas. Mejor dicho sólo a tontas, las locas están dentro del círculo de lectores a las que podría interesarles esta información.
Este manual, de extenso contenido, debió ser modularizado para su mayor comprensión. Le agradeceríamos que pudiera abandonar el primer módulo a efectos de continuar con su proceso sanador. Sin embargo, comprendemos que alejarse del primer tomo pueda ser una conflicto para nuestro lector por lo que tuvimos a bien volcar la mayoría de los conceptos de interés en el capítulo I.
No queremos terminar sin antes agradecer a todos aquellos que han inspirado nuestra búsqueda por la mejoría:
A ustedes, la mitad más uno: seres evolucionados que sólo logran apegarse, con suerte, a su plato de comida preferido.
A ustedes, que han institucionalizado frases de una sonoridad tan pobre como su arraigo afectivo: "al pasado pisado".
A ustedes, desalmados hijos de una remil puta, gracias por no dejarnos ni siquiera escribir sobre otra cosa.